“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo” [Alexei Tolstoi (1882-1945) Novelista soviético]




El año que acaba de terminar nos ha dejado a muchos un mal sabor de boca. Empezamos este 2018 con las esperanzas renovadas. Pero ¿Con esperanzas de que? ¿De que las cosas mejoren? La mayoría de las veces esperamos que todo lo externo a nosotros cambie. Cuando suenan las doce campanadas deseamos que la economía mejore, que la crisis se acabe, que el país se arregle, que se vaya el presidente, que llegue uno nuevo, que me suban el sueldo, cambiar de trabajo, en fin. Pedimos y pedimos que las cosas sean diferentes.

Sin embargo, jamás nuestros deseos se enfocan en cambiar nosotros internamente. Cambiar no significa que este año voy a aprender a hablar inglés, a bailar salsa o a cocinar comida thai. Cambiar significa mejorar como persona, convertirme en alguien con más y mejor sabiduría.

Pasamos la vida esperando cosas de afuera. Vivimos deseando que nuestros familiares nos aprueben, que nuestra pareja nos valore, que otros cambien su forma de ser o de actuar o de hacer las cosas, pero nuestros propósitos de año nuevo jamás contemplan el aprobarme, el valorarme, en cambiar mi forma de ser, de actuar o de hacer las cosas y lo más importante en aceptarnos y aceptar a los demás tal cual como son. Todos podemos cambiar, sin esperar nada externo. El ser humano ha evolucionado a través de los siglos gracias a esos deseos de cambio.

Nunca pensamos en ser mejores, porque tenemos el autoestima tan alta que creemos que somos excelentes y no necesitamos cambiar nada de nosotros. Que cambien los demás ya que ellos son los que están equivocados. O tenemos el autoestima tan baja que pensamos que no somos capaces de mejorar.

Tiempo para cambiar




Muchas personas pensarán que el 2017 fue un año pésimo. Se meterán en la cabeza que si fue un año malo porque el dinero no alcanza, porque el bolívar no vale nada con respecto al dólar, porque Maduro y su gente hizo trampa para tener más poder, porque en Casacoima, un pueblo que no tendrán idea donde queda o como llegar, la gente se muere de hambre o que allí la delincuencia no se aguanta o cualquier estupidez parecida. Habrán los que piensen, aunque pocos, que fue un año bueno porque tuvieron logros significativos profesionalmente, académicamente o económicamente.

Yo por mi parte me he puesto a reflexionar profundamente ¿En realidad fue un año malo para mí? Sinceramente considero que no. Quizás nos quedamos cortos de dinero, no gastamos igual que años anteriores, hemos tenido cientos de inconvenientes ocasionados por la crisis de nuestro país, pero si valoramos realmente la vida, que es lo que debería importarnos, la mayoría de mis seres queridos están vivos y tienen salud. ¿Algo más nos interesa aparte de eso?

Hay gente que recibió  el nuevo año en una celda, en un hospital o en medio de un bombardeo. No es que los problemas de otros me consuelen o me hagan sentir mejor, pero si me hacen valorar lo poco o mucho que tengo.

Lo importante es que estamos aquí, deseándonos un nuevo año mejor, un futuro mejor y llenándonos de energías positivas. Porque definitivamente lo importante de los días festivos que pasaron no consiste en fiestas extravagantes, cenas con manjares de nombres impronunciables ni en una competencia por ver quien preparó la mejor comida, recibió los mejores regalos o se puso la pinta más costosa. Recordemos que más valioso que todo eso, es la oportunidad que tenemos de reunirnos y compartir los momentos con familiares y amigos, es por esto que quiero agradecer a Dios por todo lo bueno y malo que me dio en el 2017. Con lo bueno me lleno de alegría y con lo malo de sabiduría.

Cambiar para el éxito

Hemos culminado un año que estuvo lleno de problemas, obstáculos y retos, algunas personas seremos mejores, otras peores y otras seguirán iguales.

Entonces ¿Cuáles son mis deseos para este año? Como todo el mundo, deseo que las cosas mejoren, que este año sea un 2018 de prosperidad y tranquilidad para todos los rincones del país, pero principalmente deseo ser mejor persona, tener salud, energía, tranquilidad y paz interior, ya que todo lo demás, lo externo, llega por añadidura porque como dicen por allí “Si tu cambias, todo a tu alrededor cambia”.

No voy a negar que tengo muchos planes para este año. Hay muchas cosas que deseo hacer y otras que debo hacer. Solo me queda súper organizarme para poder cumplir con todos mis objetivos y propósitos planteados para este año. Igualmente quiero desear para mis seres queridos, conocidos y para mis dos o tres lectores que también que tengan mucha salud, paz, tranquilidad y energía para que logren todo lo que se han propuesto.  ¡Feliz año 2018! Gracias por leerme. Nos vemos en las próximas entradas.




Soy venezolano. Ingeniero de Telecomunicaciones. Escribo aquí porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. Aquí les comparto un poco de eso, pero tambien mis vivencias, gustos e intereses, con alguna que otra reflexión.

2018, un año para cambiar
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