“Año nuevo, vida nueva, lo pasado pisado, lo bueno guardado y lo malo aplastado ¡Feliz 2018!” (Anónimo)

Año nuevo 2018




El calendario del 2017 estaba roto. Solo le quedaban dos hojas, pero el maltrato de arrancar las otras 363 hizo mella. No llegamos a arrancar las últimas, simplemente tomamos el cartón que usa de soporte, lo quitamos del clavo donde estaba y lo desechamos. Inmediatamente colocamos el calendario del año nuevo. Se ve agraciado, las hojas planchaditas y completas. Incluso la típica foto que adorna el soporte la vemos más bonita que la que acabábamos de botar.

Cuando enero comienza instintivamente nos aparece una nueva energía. Así las festividades nos hayan dejado agotado, el solo hecho del inicio del año nuevo nos hace pensar que tenemos una nueva oportunidad para renovarnos, para hacer un alto y comenzar de nuevo. Intentamos aprovechar para reprogramar nuestros deseos de salud, paz interior, tranquilidad y prosperidad. También nos tomamos un tiempo para analizar el año que finaliza y pensar en que si lo que nos propusimos hacer en el 2017 lo logramos, y si no es así ¿En qué fallamos?

Pero toda esta reflexión dura solo un par de semanas, siendo exagerados. Se nos olvida todo lo que nos prometimos hacer. Nos prometemos una “vida nueva” pero seguimos haciendo exactamente lo mismo. No cambiamos el empleo que detestamos, no terminamos una relación toxica que nos vuelve locos,  no comenzamos una dieta, no empezamos una rutina de ejercicios y tampoco comenzamos a organizarnos mejor. Simplemente no nos esforzamos para lograr lo que nos hemos propuesto o por cambiar algo.

Que un año se termine, significa algo así como cerrar una puerta, dejar atrás todo lo que ha pasado en ese periodo que está finalizando, abrir una puerta nueva y comenzar “de cero” en un cuarto vacío. El único inconveniente es que el cuarto no está desocupado, porque de alguna forma todas las cajas, que representan los problemas, de la habitación anterior, vienen incluidos en el nuevo.

Cambiar en año nuevo




Y en cierto modo es verdad. No comenzamos de cero, ya que traemos muchos acumulados del año que se ha liquidado, y de muchos años anteriores. Pero no por eso no debemos dejar de sentir la alegría y la esperanza del año que está comenzando. Justo al instante que el año finaliza se puede experimentar una gran satisfacción por lo vivido o realizado, pero igualmente pueden existir sentimientos contradictorios que generen desazón, arrepentimientos y desánimos por lo no logrado.

Al llegar el primer día del año nuevo, muchos hacemos una suerte de “auto-promesas” de todo aquello que pensamos lograr los siguientes 12 meses. Nos prometemos que este año “sí” vamos a cumplir los propósitos que escribimos los últimos días de diciembre y quizás le sumamos todos los que vienen pendientes de los años anteriores, más o menos desde 1995, ya que muchas de esas promesas rebotan del primer día de un año al primer día del siguiente.

Por mi parte, considero que en el 2017 alcancé muchas cosas. Pero lamentablemente otras no, por miles de razones diferentes y por supuesto excusas que se pueden incluir al momento de hacer la revisión anual. No voy a negar que muchos factores influyeron para ese “no-logro” de las metas propuesta, tanto externos, como internos. No me voy a poner a enumerarlos ni a hacer un análisis de cada uno. Pero sé que me toca incluir las que no logré sumado a las nuevas.

Lo importante de todo, para mí, es el aprendizaje que he obtenido durante los últimos doce meses, las personas que han entrado en mi vida y las que por cualquier razón han tomado la decisión de salirse de ella. Porque en definitiva, en la vida todos llevamos un maletín que tiene sus bolsillos ocupados por pasados rotos y promesas incumplidas de año nuevo que algunas veces están acompañados de sabores amargos, pero gracias a eso es quienes somos actualmente.

Maleta Año Nuevo Cambios

Aunque muchas veces no logre las metas propuestas, por cualquier dificultad en el camino hacia ellas, lo que reamente me es valioso es la sabiduría conseguida al intentar sortear ese obstáculo. Cuando suceden cosas así, muchas personas pasan tiempo lamentándose y no se sientan a pensar las razones por las que algunas cosas pasan y que se puede obtener de eso. Detrás de cada mal rato siempre debe haber algo bueno.

El secreto está en siempre admitir los cambios que se van presentando día a día y de esta forma podremos dormir mejor ya que nos vamos a la cama sin una ensalada de pensamientos en la cabeza. 

La vida nueva no se trata de cambiar todo, pero sí de empezar a hacer las cosas de formas distintas, si consideramos que algo no está bien o si necesitamos modificar algo debemos luchar por hacerlo. No somos perfectos, así que cada día tenemos que trabajar por ser mejores. Yo, definitivamente, para este año tengo muchas metas por cumplir. Algunas nuevas, otras renovadas y por supuesto están las recicladas. Espero no tener que volverlas a incluir al final de este año cuando esté preparando los propósitos del próximo. Gracias por leerme. Será hasta una próxima entrada.




Soy venezolano. Ingeniero de Telecomunicaciones. Escribo aquí porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. Aquí les comparto un poco de eso, pero tambien mis vivencias, gustos e intereses, con alguna que otra reflexión.

Año nuevo ¿Vida nueva? No siempre es así
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