“Cualquier cambio, aun el más ansiados, lleva consigo cierta melancolía” [Anatole France (1844-1924) Escritor francés]

A todos nos ha pasado que al momento que visitamos un negocio, después de haber pasado un buen tiempo sin entrar a él, nos damos cuenta que lo han redecorado completamente, han renovado el mobiliario y quizás le han realizado alguno que otro cambio externo. Generalmente, cuando eso sucede hacemos un recorrido visual por el mismo para poder admirar las reformas. Incluso, en algunas de esas transformaciones, podemos ver que han rediseñado el logotipo, las letras del aviso y los colores. Pero lo que nos causa más curiosidad es ver un pequeño anuncio que dice Cambio de Administración. Al momento que leemos eso, rápidamente volteamos a mirar a las personas que están atendiendo al público, para simplemente darnos cuenta que es la misma gente.

Sucede mucho. Quizás es uno de esos trucos de mercadeo para atraer clientes nuevos o alguno renovado que se fue fastidiado de la mala atención o de los precios o de la mala calidad de los productos. O todo junto.

Recuerdo que en el lugar donde crecí existía una panadería muy famosa, donde su eslogan era “Pan caliente a toda hora”. Y era cierto. Uno iba a cualquier hora del día (excepto cuando ya estaban a punto de cerrar), pedía cierta cantidad de pan y siempre estaba caliente. Cumplían con lo que prometían. Durante los muchos años que estuve viviendo por el sector, siempre la visitaba y siempre me atendía la misma gente.

Muchos años después,  ya estando residenciado en otro sitio de la ciudad, realicé una visita a una parte de mi familia que se quedó en la zona. Cuando iba en camino se me ocurrió la idea de llevar algo de ese pan caliente, quizás con ganas de rememorar un poco aquellos aromas de la juventud.

Cuando llegue al lugar me conseguí con que la panadería había cambiado de nombre y por supuesto, estaba totalmente cambiada por dentro. Algo bastante lógico para un negocio, no van a pasar los años y van a tener los mismos equipos o el mismo mobiliario de hace un par de décadas. Es posible que en este caso, el famoso cambio de administración si había sido real en este caso. No había nada allí que me recordara mi infancia.

Mientras hacia un recorrido visual por el lugar, mi sorpresa no fue otra que ver la misma gente que atendía en el pasado. Por supuesto con más años encima. Era posible que el cambio de administración había sido más bien una renovación.

Nosotros muchas veces hacemos lo mismo. Intentamos renovarnos. La mayoría de las veces se nos viene esa idea a la mente justo después de una ruptura amorosa. Cuando ya hemos pasado la etapa del despecho, el ron y la música corta venas decidimos hacer un cambio. El problema es que, generalmente cambiamos solo de apariencia. Nos hacemos un corte nuevo, cambiamos el estilo al vestirnos, bajamos o subimos de peso, en fin, cualquier cosa que nos haga sentir bien. Pero no cambiamos por dentro. Simplemente hacemos lo de muchos negocios. Solo cambian la apariencia, pero dejan la misma gente que atiende mal o no mejoran la calidad del producto.

Es decir seguimos haciendo lo mismo. Creemos que con cambiar el exterior todo lo demás va a ser distinto. Albert Einstein dijo:

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando tener resultados diferentes”

Considero que los cambios deben ocurrir siempre. Si algo no está bien hay que cambiarlo. Eso es evolucionar. Pero no solo en apariencia, sino en todos los sentidos. A mí me gustan los cambios, las renovaciones. Cuando notamos que nos estamos equivocando, que algo no está saliendo como esperamos o que estamos perdiendo el rumbo, debemos cambiar.

Muchas veces no las pasamos renegando y quejándonos día a día de todas las cosas, que generalmente son las mismas todo el tiempo: la situación económica, las parejas, los vecinos, el trabajo, la familia; pero muy pocas veces hacemos algo diferente para intentar obtener resultados diferentes, quizás mejores.

También otras veces nos empeñamos en cosas que no pueden ser. Que tal vez en ese capricho de que algo suceda, o continúe, nos hacemos daño y, probablemente, hacemos daño a otras personas. En estos casos, es cuando la idea de cambiar algo se vuelve difícil y nos resistimos a ello.

La vida está en constante movimiento. Es dinámica, voluble, impredecible. Si las cosas se mantuviesen siempre igual estaríamos aun en la prehistoria. La evolución es algo natural. El problema es que, como humanos, somos animales de costumbres y, por esta razón, nos cuesta muchas veces aceptar nuevas situaciones en nuestra vida.  Nos aferramos a lo conocido, a lo familiar sin importar si somos felices o no. De nosotros depende pasar al siguiente nivel, reinventarnos, renovarnos, mejorar. En definitiva, trabajar día a día por evolucionar.

Por esto en algún momento se me ocurrió la idea de cambiar la temática de este blog, pensando que estaba evolucionando y en realidad fue una total equivocación que incluso me hizo perder el interés. También pasa. Tomamos un camino que creemos es el correcto y cuando llevamos un buen trecho recorrido nos damos cuenta que no era por donde teníamos que ir. La mejor solución es regresarnos y volver a empezar, sin importar si el camino que hemos transitado ha sido largo.

La gran mayoría de las veces cambiamos para bien. Pocas veces nos equivocamos. Y si por casualidad cometemos un error al intentar cambiar algo, pues lo volvemos a intentar cuantas veces sea necesario. Lo importante es hacerlo hasta conseguir el punto exacto que nos haga sentir bien. La idea es no quedarse estático. Gracias por leerme, nos vemos en una próxima entrada.

Soy venezolano. Nacido en la ciudad de Mérida. Mi profesión es la ingeniería y las tecnologías de la información. Escribo aquí y en otros sitios porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. Aquí les comparto un poco de eso, pero tambien mis vivencias, gustos e intereses.

Cambio de Administración. Una renovación externa
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1 Comentario en "Cambio de Administración. Una renovación externa"

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[…] empecé a hacer cambios ridículos desviando completamente el sentido original que tenía esta página cuando la comencé, […]

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