“Tres son los grandes problemas del hombre: La naturaleza de complicar todo innecesariamente creando nuevos problemas, el absurdo afán de asumir problemas ajenos, y la estupidez de evitar los problemas reales” [Rafael Hernampérez (1971) Escritor Español ]




Todos sabemos que la vida es bastante difícil. Día a día nos topamos con cualquier cantidad de inconvenientes que de alguna manera u otra nos enredan nuestro acontecer diario. Enfermedades, problemas económicos, tráfico insoportable, crisis política, fracasos inesperados, derrotas abrumadoras, desamores, sobrepeso, problemas de pareja, entre otras cosas, son algunas de las contrariedades que nos encontramos casi a menudo. Estos y otros más son los obstáculos que, con mucho esfuerzo, debemos superar para cada día ser mejores y evolucionar.

No conforme con todo eso, en el transcurrir de nuestra corta existencia (si la comparamos con la edad de la tierra o el universo), nos conseguimos con personas que, de algún modo, tienen la capacidad de complicar aún más las cosas. ¿Cómo lo hacen? No tengo idea, pero logran que algo bueno y agradable se convierta en malo y desagradable. Y, lo peor del caso, es que consiguen de formas totalmente desconocidas que caigamos en su juego.

Recuerdo que tuve un par de novias así (no al mismo tiempo por supuesto), con las cuales era casi imposible no entrar en un conflicto que salía totalmente de la nada. Cualquier conversación era buena para transformarla en una discusión completamente ilógica. Así, para yo no estar en un aprieto, sencillamente comenzaba una plática con un tema trivial: el clima, los resultados del béisbol, un inocente comentario sobre algún programa de la televisión o cualquier otra cosa que no se pudiese convertir en una conversación delicada. Pero nada funcionaba. No era posible evitar el vendaval que en cualquier momento se podía desatar.

Gente Toxica que quiere complicar todo




En cualquier parte (familia, trabajo, vecinos, universidad, entre otros lugares) nos podemos tropezar con este tipo de personas conflictivas. Que, de alguna forma están predestinadas y piensan (creo yo, porque psicólogo no soy) que el mundo está en su contra o que las personas a su alrededor las quieren pisotear y hay que atacar primero antes de tener que defenderse.

Simplemente es su propia imaginación la que proyecta esos monstruos. Piensan sin parar y logran crearse una historia de grandes magnitudes hasta el punto de llegar a creer que, lo que está en su mente, es real. Y precisamente es por eso que no entran en razón a la hora de una confrontación.

Uno de los principales síntomas que presenta una persona conflictiva es su afición por el drama. Les encantan las novelas mexicanas y las series melodramáticas estilo “Felicity” o “Grey’s Anatomy“. La mejor película es la que, durante hora y media, los protagonistas estén inmersos en un sufrimiento total.  Y por supuesto desean que su vida sea una novela. Pero sin final feliz. La palabra felicidad no está dentro de su vocabulario. Si algo está bien y bonito, no importa, existen maneras de echarlo a perder: haciéndose la victima de cualquier cosa, cambiando abruptamente de un tema trivial y tranquilo a uno delicado y sentimental, culpando a la otra persona de falta de atención, respeto o confianza, en fin, para ellas (o ellos) hay mucha tela que cortar. Si en la vida de cualquier persona tranquila existe alguien medio parecido, encienda las alarmas de peligro.

Lo mejor que se puede hacer es alejarse de ese tipo de personas. Si son familiares o amistades se puede ir haciendo poco a poco. Para que con el tiempo no se note el distanciamiento. Y si la persona tóxica se da cuenta, hay que estar preparado porque pronto todo se va a complicar más y surgirán problemas. Si es una relación amorosa, es mejor cortar de raíz y sin anestesia. Alargar mucho la agonía es perjudicial para la tranquilidad espiritual de la persona que sufre los embates de alguien conflictivo. Como son seres que nunca van a aceptar sus errores, pues simplemente nunca van a cambiar. No hay que tener ninguna esperanza que eso va a suceder.

Crisis Economica. Complicar las cosas

Para que complicar nuestra existencia con relaciones (de cualquier tipo) que nos pueden generar momentos incomodos o nos hagan pasar malos ratos. En la calle hay suficientes problemas como para nosotros aumentar los que ya se tienen: inseguridad, malos empleos, accidentes, cambio climático, crisis económica, fanatismo y más. En estos casos tenemos que ser egoístas y pensar en nuestra paz interior y nuestra tranquilidad espiritual, por eso hay que alejarse de la gente tóxica y dejarlas vivir en su mundo de conflictos y monstruos imaginarios. Gracias por leerme, será hasta una próxima entrada.




Soy venezolano. Ingeniero de Telecomunicaciones. Escribo aquí porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. Aquí les comparto un poco de eso, pero tambien mis vivencias, gustos e intereses, con alguna que otra reflexión.

Complicar las cosas. Un problema frecuente
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