“El Grinch odiaba la navidad y su ambiente festivo. Mas no preguntéis por qué; nadie conoce el motivo. Quizás su cabeza estuviera mal enroscada; quizás el zapato le apretara en una uña hincada; pero creo que la razón más probable de su mal humor es que el corazón que tenía dos tallas menor# [Dr. Seuss (1904 – 1991)  Escritor y caricaturista estadounidense]

El Grinch acepto la Navidad




En el año 1957 Theodor Seuss Geisel (1904 – 1991), un escritor estadounidense de cuentos infantiles, mejor conocido como Dr. Seuss, escribió un libro titulado “¡Cómo el Grinch robó la Navidad!”, en el cual se critica la visión de la Navidad como algo comercial y satiriza a aquellos que obtienen beneficios explotando la época navideña. El Grinch, personaje principal de la obra,  es una criatura peluda, verde y cascarrabias, quien a lo largo de más de medio siglo ha protagonizado variedad de adaptaciones de todos los géneros. En especial, en el año 2000, cuando Jim Carrey protagonizó “El Grinch”, el primer largometraje basado en la obra de Seuss, que dio a conocer al resto del mundo este famoso personaje.

En el pueblo de Villaquién se encuentra situado en un pequeño copo de nieve, con sus habitantes, los Quién, quienes se encuentran extremadamente felices porque se acercan las festividades navideñas a excepción del cínico Grinch, que detesta la Navidad y vive en lo alto de una montaña en las afueras de la ciudad, solamente acompañado por su perro Max.

En lo alto del Monte Crumpit, donde se encuentra su guarida, el Grinch puede escuchar todo el alboroto relacionado con los preparativos navideños que los habitantes de Villaquién están haciendo. Muerto de la envidia por la alegría de los Quién, planea bajar a la ciudad y robar todos los regalos y adornos navideños y de esta forma imposibilitar que la navidad llegue.

Monte Crumpit El Grinch

Luego de realizada su fechoría, el Grinch descubre que, a pesar de haberse robado todos los regalos y adornos de los Quien, la navidad igualmente llega. De esta forma logra darse cuenta que la navidad es mucho más que regalos, adornos y banquetes. Esto le emociona y le ocasiona que su corazón se agrande tres veces su tamaño. Decide devolver los regalos y adornos y aceptar cualquier castigo, pero es perdonado y recibido afectuosamente por los ciudadanos de Villaquién.

Al final el recuperado Grinch comienza una vida nueva junto a los Quién y celebra la navidad con ellos en su cueva a lo alto del Monte Crumpit.

Por otro lado, en la historia del escritor británico Charles Dickens (1812 – 1870), “Canción de Navidad”, escrita en 1843, sucede algo muy parecido con Ebenezer Scrooge, el protagonista de la novela, un hombre de corazón duro, amargado, egoísta y avaro al que le disgusta la Navidad, los niños o cualquier otra cosa que produzca felicidad. Aparte que siente un total desprecio hacia los pobres y piensa que mejor sería que toda “esa gente” estuviese muerta y de esta manera se podría rebajar la población mundial. Los últimos años (y en el que transcurre la historia) rechaza incansablemente la invitación de su sobrino y único familiar Fred, a celebrar las fiestas navideñas. Su único acto de amabilidad, hacia su mal pagado empleado Bob, es darle el día libre por navidad aunque parece más bien que lo hace por obligación social más que por autentica gentileza. Para él no es más que un día de dinero perdido.




Luego de la bien conocida visita de los fantasmas (el de su socio fallecido y los de las navidades pasada, presente y futura) se despierta asustado en su habitación y decide convertirse en un hombre generoso y amable y finalmente celebrar la navidad.

La cuestión es, que muchas personas se comportan de forma anti-navideña, se auto catalogan  de Grinch y dicen odiar todo lo relacionado con la navidad. Pero a la hora del banquete son los primeros que se sientan en la mesa. Critican hasta la saciedad lo que hace el resto de las personas, pero están muy pendientes de los regalos. Si se creen tan Scrooge, entonces ¿Por qué no pasan las fiestas, solos y encerrados en su cuarto, solamente con la compañía de la televisión? No se atreven porque eso es otra pantomima más.

Yo continúo con mi idea que, por culpa de muchas personas, se ha perdido el verdadero sentido de lo que la Navidad representa. Esos seres que solo se preocupan si reciben o no regalos, la vestimenta que se van a colocar y a cuantos amigos y familiares se lo van a exhibir o cualquier otra cosa material que vayan a hacer alarde al resto de las personas. Se olvidan completamente del significado de la celebración de estos días. ¿Qué mayor ejemplo de entrega, humildad y pobreza la creencia que tenemos los cristianos del mundo, que Jesús nació en un establo?

No estoy en contra de las tradiciones venezolanas como las hallacas, el pan de jamón, las gaitas o el decorado de las casas. Pero no estoy a favor de la excesiva ingesta de licor, el gasto desmedido, las comilonas desmesuradas o cualquier otra cosa que opaque el motivo de estas celebraciones.

Definitivamente los extremos son molestos. Por un lado aquellos que critican todo lo relacionado con las fiestas, pero andan apurados comprando, arreglándose y pendientes de lo que van a comer. Y por otro lado los que durante todo el año se quejan de la crisis pero en estos días gastan más de lo que tienen. Ambas partes se olvidan de lo que en estos días se celebra.

Es bien sabido que todo lo relacionado con el nacimiento de Jesús es una tradición religiosa cristiana y mucho más de la iglesia católica. Si nos ponemos a vivir la vida criticando todo lo que de alguna forma se ha tornado comercial, tendríamos que aislarnos en una cueva, sin teléfonos, internet o TV, amargados, peludos y verdes.

La navidad es una sola vez al año (como muchas otras celebraciones), que al final debemos aceptarla, no cayendo en los extremos sino más bien buscando lo más adentro posible de nuestros corazones lo que puede significar para nosotros.

Cada quien la celebra como quiere, pero igual la celebra. El hecho que yo me crea el Grinch no quiere decir que el resto del mundo va a dejar los festejos. Criticando a los demás no voy a hacer “la diferencia”, sino más bien voy a quedar como amargado, egoísta o envidioso. La maquinaria comercial no se va a terminar y menos porque yo me queje de los excesos de otros, más bien cada día crece más. Entonces ¿De qué sirve amargarse o criticar hasta mas no poder en estos días?

Al final del cuento, el Grinch y Ebenezer Scrooge aceptan las celebraciones navideñas que, más allá de los regalos, adornos y banquetes, es el momento ideal para compartir con familiares y amigos. Así que todos aquellos que los usan como imagen para definir lo que piensan en relación a la Navidad, les informo que tienen que terminar aceptando todo lo que significan estas fechas o buscarse otro ejemplo a seguir

Espero que todos hayan pasado una excelente navidad y que los días de la pascua sean mucho más maravillosos. Gracias por leerme. Será hasta una próxima entrada.




Soy venezolano. Ingeniero de Telecomunicaciones. Escribo aquí porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. En este blog hablo mucho de eso, ya que la motivación no solo se encuentra en los libros de autoayuda. Pienso que las personas no debemos perder las oportunidades que se nos presentan, sentirnos derrotados o simplemente no salir adelante por desconocimiento.

El Grinch al final, aceptó la navidad
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