“En las frías noches de diciembre, si ves lucir la luna blanca, echa en la cama cobertor y manta” [Refrán Popular]

Postal de Diciembre-Navidad




Noviembre pasó como una ráfaga. No sé si solo es mi percepción del tiempo la que me hace pensar que el mes no duró nada, a pesar que marcamos los mismos 30 días en el calendario. Y, cuando Diciembre llega inmediatamente pensamos que el año paso volando, que no hicimos nada, que no cumplimos los propósitos del fin del año anterior y por supuesto, gracias a nuestro pesimismo y baja autoestima, que no logramos nada, así haya sido un año de lucha, trabajo y aprendizaje.

En Venezuela, estamos sumidos en una crisis que va desde lo económico hasta lo social, que ya a esta altura se ha vuelto verdaderamente fastidiosa y por esta razón mucha gente piensa que este es el peor Diciembre de todos, contando que todos los anteriores también eran los peores de todos. Pero ¿Por qué esta afirmación? Principalmente por la falta de dinero para gastar.

Para mí, hace años atrás, Diciembre representaba un mes de alivio por el año que al fin se iba a terminar. Era como si, de forma subconsciente, todo lo malo que había pasado, se iba a borrar de mi mente y con el nuevo año comenzaba una vida nueva. Pero eso duraba tan solo unos días. Porque todo seguía igual: la misma novia, los mismos malos hábitos, el mismo trabajo, en fin.

Diciembre Año nuevo en Time Square

No recuerdo haber renunciado a un trabajo el 31 de diciembre a las 11:59 p.m. y que el primero de enero a las 12:01 a.m. ya estaba contratado para otro. Y mucho menos recuerdo que me hayan mandado a freír monos a esa misma hora, y por cuestiones de la fiesta, el abrazo y la besuqueadera (cual año nuevo gringo en Manhattan), haya conseguido una nueva novia a la misma hora. O bueno unos minutos después porque antes estaba concretando lo del trabajo.

Pero, en la actualidad, este mes representa una especie de remate. No es que piense que todo lo que no hice en un año, lo voy a lograr en treinta y un días, pero siempre intento hacer algunas actividades que están pendientes por allí. Este diciembre no escapa de ello.

Al principio de año, me propuse a realizar algunos proyectos y a mejorar otros que ya había comenzado, pero durante los primeros siete meses del 2017 las circunstancias se complicaron un poco ya que estuve dedicado a mi tesis de grado de ingeniero, a sortear todos los problemas que ocasionaron la ola de disturbios que azotó al país desde abril hasta julio y a lidiar con algunos inconvenientes domésticos y familiares.

Disturbios en Venezuela Abril-Julio 2017




Creo que esto nos pasa a todos. Cuando la situación se enreda, pareciera que todo viene junto. Problemas económicos, problemas familiares, los aparatos se echan a perder, la salud nos hace una mala jugada y un sinfín de cosas más. ¿Y qué hacemos?  ¿Quedarnos en un rincón en posición fetal lamentándonos de la mala suerte que tenemos preguntándonos el porque nos pasó esto, lo otro y aquello? Yo creo que no.

Si somos personas batalladoras, nos levantamos de ese puto rincón y empezamos a resolver las dificultades. Al menos los problemas familiares. No hay nada peor que tener miles de incendios que apagar y que cuando lleguemos a nuestro hogar este represente la continuación del infierno. Así cualquiera enloquece.

Lamentablemente, en el contexto de la crisis nacional, creo que muchas personas se quedaron en ese rincón. Quejándose de lo mal que está todo, pero sin buscar soluciones. Pensando que este diciembre va a ser sombrío, oscuro y en blanco y negro. Como una película antigua mal iluminada.

Albert Einstein Crisis

Muy bien lo dijo Albert Einstein: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”. Si sabemos utilizar la imaginación y nos ponemos a trabajar duro, podemos solucionar nuestros problemas más inmediatos, sin necesidad de esperar que venga ningún gobernante mesías a resolverlos.

Igualmente el tiempo no se detiene. Y diciembre nos llegó sin aviso alguno, con un frio que penetra hasta la medula ósea y parece no querer salir de allí. A este año le quedan treinta días y un poco más (dependiendo de la hora que publique esta entrada) y sinceramente, emulando a la persona que era en el pasado, deseo que termine ya, para empezar el próximo con las pilas recargadas, con ánimo de sacar todos los pendientes que van a quedar de este año y por supuesto todos los que se vienen acumulando de años anteriores, más o menos desde 1995.

Porque la realidad es que nada cambia si no cambiamos nosotros primero, así cambiemos otro mes y otro año en el calendario. Gracias por leerme, nos vemos en una próxima entrada.




Soy venezolano. Ingeniero de Telecomunicaciones. Escribo aquí porque me gusta hacerlo. Soy entusiasta de la motivación y el desarrollo personal. Aquí les comparto un poco de eso, pero tambien mis vivencias, gustos e intereses, con alguna que otra reflexión.

Otra vez llegó el frío de Diciembre
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1 Comentario en "Otra vez llegó el frío de Diciembre"

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